ENTRE TANTA
MIERDA APRENDEREMOS A NADAR:
(o la preocupaciones de una
estudiante de arquitectura en Venezuela)
He decidido abrir un blog, por primera vez tengo algo que
contar, quiero contarles mi perspectiva de la polémica situación de mi país, y
los retos a los que nos enfrentamos en nuestra universidad, más específicamente
en mi carrera.
Después de varios meses de paro universitario en los que me
dedique a leer para tratar de entender la vida, mi lugar en ella y cuál es el papel que juego en mi
sociedad, en mi comunidad, en mi familia, en fin, como se lo imaginan no logre
dar solución a tan complicado problema, antes de poder comenzar a formular la
pregunta seriamente, ya se reiniciaban las actividades académicas, así que, me parecía
increíble que después de tanto caos, en cuestión de 1 semana la ciudad volvía a
funcionar, y todo parecía volver a su cauce natural, así que llegue a mi
facultad, a tiempo para mi primera clase de el lunes en la mañana, pero como de
costumbre mi profesora de historia no estaba allí a la hora pautada, ni media
hora después, ni una hora después, al final, no llegó, era hora de la siguiente
clase, y mi profesor de Sistemas de Representación estaba ahí a tiempo, como
siempre, pero, la persona encargada de las llaves del salón, no estaba ahí, no sé,
ese día decidió no ir a trabajar y privar de el derecho de estudiar a 45
estudiantes, al igual que mi Profesora de Historia, a quién le pasa con más
frecuencia, entonces me pregunto: estas personas quienes tienen la
responsabilidad y el deber de formar ciudadanos capaces de sacar adelante un país
que se hunde en el lodo de la desesperanza y la desidia, o por lo menos unos
que tengan la fortaleza moral de no aceptar como algo normal las fallas morales
y de carácter de nuestra sociedad actual, deciden deliberadamente huir de su
deber y quedarse durmiendo en sus casas dando a entender que renuncian a
enfrentar la realidad, que no se sienten en lo absoluto responsables de la situación,
o capaces de generar algún cambio. No es eso causa de despido en cualquier otra
parte del mundo?
¿Esta eso bien?
¿Qué valor puede tener la opinión política de este tipo de
personas?
¿Quiero yo, como estudiante de arquitectura, ser parte de
este grupo de personas?
¿Qué futuro nos
espera si estos son los mensajes que envían nuestros educadores?
¿Qué papel juego yo?
Con esas preguntas y nudo en la garganta me fui a almorzar,
para mi clase de taller de diseño, mi profesor llego a tiempo, paso antes por
el departamento para averiguar cuánto tiempo teníamos para terminar el proyecto
que dejamos ¨on the go¨ antes de que empezaran los disturbios, al llegar dice
que tenemos tiempo de conversar porque no hay evaluaciones ni asistencias hasta
la semana que viene, ¿Qué conversamos? Conversamos sobre una preocupación que
según él, ha tenido siempre, durante su vida como estudiante, como recién
graduado y ahora como profesor, y es esta: “Perdemos 5 Años de nuestra vida,
estudiando, desarrollando habilidades,
resolviendo problemas, proyectos, que cuando nos graduemos no vamos a tener la oportunidad
de desarrollar porque se desenvuelven en una utopía, en una fantasía que nada
tiene que ver con nuestra sociedad”. Ahora, yo me pregunto: entonces, ¿Qué
estamos haciendo? ¿Porque perdemos el tiempo? Si queremos ser profesionales, y
ser capaces de ejercer nuestra profesión, no eso lo primero a lo que deberíamos
prestarle atención? Me refiero a nuestro
tiempo, nuestra sociedad, analizar a fondo nuestros problemas, INVERTIR, estos 5 años en formar una configuración
mental que nos ayude a enfrentar a la sociedad a la que veremos al
graduarnos, tratar de vivir en la realidad (por mas asco que nos dé) porque es
la única manera de dar respuestas adecuadas como arquitectos, de cualquier otra
manera nos arriesgamos a caer en el ridículo, de querer dar respuesta con utopías,
y sentirnos derrotados cuando no podemos llevar a cabo proyectos que están
“como meando fuera del pote”.
Pensando en eso, poco cerebro tengo para pensar en cómo voy
a resolver un “Espacio Sanitario” de 5x5 mts para dos personas aplicando las teorías
del diseño y la composición y todas esas cosas bonitas de las que hablamos en
los primeros semestres, o buscar en mi mente el catalogo de soluciones que he
empleado y me han servido en otros proyectos, que son las tareas que tengo para
mí taller de diseño, me monto en el bus, en entre tanta pensadera llego a mi
casa mas rápido de lo que esperaba, y más
cansada de lo que planee, no pude llegar a trabajar, necesitaba dormir, mi papa
me dijo que antes cuando la comida en el comedor era fea se la tiraban en el
piso a la gente del comedor, están alimentando seres humanos, no animales, ¿Qué
pasa? ¿NOS ESTAMOS QUEDANDO DORMIDOS?.
Me despierto, hoy es miércoles, tengo construcción.
Llego a la facultad, mi profesor está a tiempo, siempre lo
está, se toma muy en serio su profesión.
Y está a punto de comenzar el único debate digno de mención
en toda mi carrera universitaria, el nos pregunta que pensamos de la situación,
uno dice que no entiende como puede estar en un taller de diseño en el que no
se preste atención a los problemas actuales, una dice que ella diseña
pensando en un país utópico para poder
dar solución a los problemas, yo digo
que eso es absurdo! Ella dice que quizás
en otra parte del globo esas habilidades le sean de provecho, yo le digo que
siento que irse de Venezuela sin retribuir nada a cambio de la educación y las
partes buenas de tu vida es como venderle el alma al diablo, es irse para vivir
mejor a cambio de que tu familia y los que quieres se queden viviendo en el
infierno, ir a hacer trabajitos en una empresa donde te paguen bien, tener una
casa, quizás con suerte dormir tranquilo y venir de vacaciones de vez en cuando
hasta que te des cuenta que no quieres que tus hijos aprendan a ser
tercermundistas y decidas no regresar, uno dice que nuestra profesión es una
servicio que prestamos a nuestra sociedad, alguien pregunta que como podemos
desarrollarnos como arquitectos si no hay cemento, no hay cabillas, y cualquier
solución con tecnologías innovadoras está afuera del alcance, yo intervengo de
nuevo y les presento mi inquietud de que como venezolanos no hayamos sido
capaces de desarrollar tecnologías que partan de nuestros conocimientos
ancestrales, que estén adaptados a nuestro clima, a nuestra tierra que vengan
de los indígenas, o que se yo, como es posible que no seamos capaces de
producir ni lo necesario para sobrevivir, en nuestra situación actual, otra
persona interviene y dice: que se supone que hagamos? Construir con bahareque y
olvidarnos que existe un mundo mejor afuera? Otra persona dice que hay que hacer
un balance entre utopía y realidad, hay que lanzar nuestra ancla hacia el
futuro porque si no nos ahogamos, yo pienso que esa es una buena forma de
pensar, pero es indispensable entender el problema a fin de trazar el camino,
el profesor nos dice que estamos muy abstractos que necesitamos puntualizar
saber quiénes somos y que podemos hacer para ayudar, entonces nos presentamos
de nuevo, decimos nuestros nombres y de dónde venimos algunos dicen cosas interesantes
otros optan por decir soy estudiante y me llamo tal, descubrimos que en nuestro
salón hay madres, trabajadores, indígenas, hijos de inmigrantes,mantenidos, emprendedores, hijas de
madres solteras, personas con mucha facilidad económica, y otras para las que
cada día es un milagro, que suerte esa es una buena muestra de nuestra
sociedad, el profesor nos propone hacer pedacitos el programa de la asignatura
y re-dirigirlo en función de algo más real, proponemos la visita de un
antropólogo, para ayudarnos a ver cómo podríamos abordar el estudio de la
tecnología indígena para uso arquitectónico, el estudio de las construcciones
de las olimpiadas de Brasil, impacto económico y social, proponemos abordar la
asignatura como un taller donde podamos llevar situaciones que nos inquieten a
la hora de elegir tecnologías en un proyecto, permisologias, opciones de
financiamiento para la investigación, análisis social y arquitectónico de obras
locales que sean dignas de admiración y muchas otras cosas, creo que hemos
ganado! Hemos logrado redirigir nuestra educación, les contare como nos va en
esta aventura en el blog.

"Artículo 2.- Las Universidades son instituciones al servicio de la Nación y a ellas corresponde
colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el
esclarecimiento de los problemas nacionales."
LEY DE UNIVERSIDADES
(Gaceta Oficial No.1429, Extraordinario, del 8 deseptiembre de1970)